Santiago es una figura muy interesante. Patrón de España, dio su nombre a un montón de ciudades americanas con el apellido local... ciudades mestizas, al fin y al cabo: Sanitago de Cuba, Santiago de Chile, Santiago de Quito (esa ciudad primigenia que nos une para siempre: el apellido se quedó en la sierra, con el nombre de San Francisco de Quito; el nombre se asentó junto al río, en la costa, y tomó un nuevo apellido local: Guayaquil.)
Santiago tembién es el patrón militar de los españoles. ¡Santiago y cierra España! ¡Santiago y a ellos! Esta figura me parece menos loable, durante mucho tiempo fue el símbolo del odio: Santiago Mata-moros es una iconografía muy representada en ambos lados del océano (pueden hallar un cuadro en el convento de San Francisco, en Quito). Pero en la Catedral del Cuzco hay un cuadro similar, solo que bajo los cascos del caballo de Santiago no hay moros... sino huestes imperiales: Santiago mata-incas. Y en el museo de arte republicano del Banco Central del Ecuador se halla uno más curioso todavía: los enemigos están vestidos de granaderos independentistas: Santiago mata-patriotas.
Compostela no deja de sorprenderme. Aunque el grupo escultórico que vine a ver, el pórtico de la Gloria (s. XIII), estuviese en restauración y completamente cubierto por plásticos.
Pongo esta foto... de puro picado...Mientras visito el claustro principal se me acerca un sacerdote, bastante mayor.
- ¿De dónde es usted? ¿De latinoamérica?
- Sí, vengo de Ecuador.
- ¿De qué parte?
- De Quito...
De pronto, sus ojos se iluminan "¿De Quito? ¡Yo conozco esa ciudad!" Y luego me explica que estuvo allí, en una exposición sobre Santiago en el arte latinoamericano. Conoce mucho de la ciudad y se sorprende de que yo conozca también algo de ella. Le menciono que vi en la biblioteca arzobispal una edición princeps del "Gobierno Eclesiástico-Pacífico", de Gaspar de Villaroel (obispo quiteño). Él me comenta, con orgullo, que también poseen una copia del "Itinerario de párrocos", de Alonso de la Peña y Montenegro, décimo primer obispo de Quito, oriundo de Padrón... y me cuenta que el pueblo está muy cerca de allí, que se conserva la casa que levantó el obispo, y la tumba que nunca ocupó... que la gente aún lo llama "capilla del obispo de Quito".
Mientras conversamos me lleva a los archivos, me muestra algunos manuscritos y, finalmente, me regala un par de publicaciones históricas de la Catedral. Yo me siento honradísimo de su conocimiento de mi ciudad y de su aprecio por ella. Menciona la Compañía y San Francisco...
Nuevamente en la plaza, recuerdo el cuento de Carpentier. Justo allí, Juan el indiano, luego de su largísimo viaje por el Nuevo Mundo, se reencuentra con Juan romero, su otro más joven y sin toda esa experiencia de vida. Yo me hallo nuevamente aquí, más viejo y con algo más de experiencia... detrás de las chimeneas de Santiago de Compostela intento descubrir los Andes milenarios...
Arriba, es el Campo Estrellado, blanco de galaxias.
Alejo Carpentier
