
La foto la tomé, sin permiso, de la página del bus ateo, pero cumplo con mi sagrada misión de hacer proselitismo.
¿Qué les parece? A mí me cogió de sorpresa, así que investigué a travez del todopoderoso google. Los cartelitos forman parte de una campaña de asociaciones ateas que buscan publicitar la idea. En principio me parece bien... Ya estoy hasta la coronilla de Testigos de Jehová timbrando a la puerta el domingo por la mañana... o de seudo-predicadores que, megáfono en mano, te gritan la fe en el oído... toda la gente de "fe" se "sabe" poseedora de la verdad y, por tanto, de trasmitirla (imponerla) al resto. Y esto de la verdad es cosa jodida... se han producido más guerras por eso que por otras razones más estéticas (la mujer más hermosa de la Hélade, por ejemplo)
La cosa es que no entiendo el revuelo que los dichosos carteles han levantado... toleramos a todos los religiosos, hasta a esos "pare de sufrir" y a los fundamentalistas libertarios-liberales-anticomunistas de la patria (que son más beatas que mi abuelita), pero cuando el que va a predicar su "fe" es un ateo... ahí sí ¡no! ¡qué horror! ¿qué será de nuestra gran civilización occidental y cristiana?
Como dije, no me gusta la imposición de ideas. Menos todavía cuando uno mantiene una situación de poder (creo que nunca mis alumnos escucharon sobre mis convicciones políticas o religiosas). Pero cuando se da en igualdad de condiciones (aunque esto no es nada frente al dinero y las relaciones que tienen las diferentes iglesias)... pues nada...
Y como me dice una amiga católica: "cuando te mueras nos veremos"... pues no creo que eso suceda...

